Si alguna vez has tenido que dirigirte a una audiencia, exponer un proyecto a tu jefe o a tus compañeros de oficina y has sentido que la audiencia no se concentra o se distrae, el error puede tener nombre propio: una postura corporal inadecuada. Es algo que viene a ser tan o más importante que tu tono de voz o el cargo que ocupes dentro de la empresa para la cual trabajas.
“Aun cuando tu discurso esté bien encaminado, tengas buena pronunciación y voz potente, lo cierto es que cuando te diriges a una, diez o cincuenta personas, no lograrás acaparar la atención de tu audiencia si no manejas bien la comunicación no verbal, donde la postura de tu cuerpo y tus ademanes cobran una relevancia crucial para generar credibilidad”, sentencia nuestro editor Jorge Dusterdieck, quien se ha desempeñado como preparador de presentadores de televisión y reinas de belleza.
La comunicación no verbal desempeña un papel fundamental en la forma en que nos perciben los demás. La manera en que te paras o te mantienes erguida frente a las demás personas no solo es un indicador poderoso de tu personalidad y profesionalismo, sino que también puede afectar tu salud física para bien o para mal. “Para las mujeres a veces el mal manejo de los tacones les causa encorvar su columna, es un reflejo inconsciente para evitar el cansancio en la parte baja de la espalda, pero esto se soluciona con la misma técnica que las bailarinas de ballet mantienen su centro cuando están en puntas de pie, y es respirando conscientemente, expandiendo y contrayendo el diafragma de manera un poco exagerada un par de veces. Detenerse así sea una vez por hora a respirar de manera intencional corrige la postura, hasta que se convierte en un hábito”, afirma Kahren Rondón, Business Accelerator para Emprendedores Hispanos en USA.
Para nuestros expertos, la postura corporal no es simplemente una posición física; es un reflejo de nuestra actitud interior. Una postura erguida y segura comunica confianza, mientras que una postura encorvada puede sugerir inseguridad o falta de autoridad. Cuando mantenemos una postura abierta y expansiva, enviamos señales positivas tanto a nosotros mismos como a los demás sobre nuestra seguridad en lo que estamos haciendo. Y esto aplica para cualquier situación, trátese del campo personal o profesional.
No es difícil modificar nuestra postura. Como en todo aquello que implica hacer un cambio en nuestras costumbres o hábitos, es cuestión de disciplina. Otro consejo muy importante que Kahren da a sus clientes para que adopten una pose correctamente comunicativa consiste, según ella, en “hacer varias veces al día un chequeo intencional. Así comencé yo, programando alarmas en mi celular. Tenía alarmas para tomar agua cada hora y aprovechaba ese momento para revisar mi postura. Con el tiempo, se vuelve automático el que tu cuerpo corrija una mala posición”.
En contextos profesionales, la postura corporal puede tener un impacto significativo en cómo somos percibidos por colegas, subordinados y superiores. Aquellos que adoptan una postura fuerte y firme tienden a ser vistos como más autoritarios y capaces de liderar. Esta percepción puede influir en oportunidades laborales, promociones y la capacidad para liderar equipos de manera efectiva.
El mantenernos erguidos también está estrechamente relacionado con nuestro estado emocional. Mantener una postura abierta y recta puede contribuir a mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés. Por otro lado, “una postura encorvada puede estar relacionada con factores como la ansiedad y la falta de confianza. Tomar conciencia de cómo nos paramos y corregir el modo en que nos presentamos ante otros y ante nosotros mismos trae beneficios para nuestra salud mental y para nuestra imagen externa”, admite Jorge, quien agrega que “cosas tan aparentemente sencillas como mantener el mentón erguido o sacar el pecho no deben ser tomadas a la ligera, pues son acciones que logran que otros nos perciban como seres con autoridad. Así como nos sentimos, así mismo nos verán aquellos a quienes nos dirigimos”.
Otro aspecto muy relevante es que el ‘saber estar’ frente a otros debe ser una cuestión permanente y no solo cuando salgamos de nuestra casa, de lo contrario, según Kahren, no estaremos haciendo bien la tarea, ya que “La buena postura es beneficiosa aun cuando nadie nos está mirando, porque mantendrá nuestro cuerpo centrado para mantener un flujo de pensamientos correctos, precisamente por el mensaje que le estamos enviando al cerebro sobre nuestro estado actual. Ahora, si conscientemente mantenemos una postura correcta cada vez que salimos en público, así sea para entrar a una tienda para comprar algo, o para pedir algún servicio, vamos a notar una gran diferencia sobre cómo el mundo decide tratarnos, y esto puede determinar si nuestro día a día fluye a nuestro favor, o no”.
El ejercicio también es una manera muy efectiva para poder conservar la postura correcta. Y no es estrictamente necesario asistir a diario a un gimnasio. Hay estiramientos que pueden hacerse en casa y ayudan mucho a mejorar la flexibilidad y a mantenernos erguidos. Además, realizar estiramientos regularmente puede ayudar a prevenir la rigidez muscular y permitir una mayor libertad de movimiento.
Resumidamente, una postura firme puede aumentar la credibilidad de nuestras palabras y fortalecer nuestra capacidad de persuasión, algo clave dentro de un proceso de venta. No olvides que la postura corporal va más allá de una cuestión estética; es una herramienta poderosa para transmitir seguridad y autoridad. Hacer de la postura una parte integral de nuestra comunicación no verbal puede ser clave para alcanzar el éxito personal y profesional en un medio tan altamente competitivo como el de Real Estate. Pararte fuerte y segura frente a tus clientes puede ser la cereza del pastel para que cierres esa venta soñada, sigas construyendo relaciones sólidas y proyectando una imagen de confianza y liderazgo





















