Hay consejos que se olvidan después de una conversación. Y hay otros que, en el momento preciso, pueden cambiar la dirección de una vida profesional.
Inspirado en el espíritu de la campaña del Día Internacional de la Mujer 2026, “Give To Gain” —Dar para Ganar—, un grupo de mujeres líderes de diferentes industrias compartió una respuesta a una pregunta aparentemente sencilla, pero profundamente reveladora:
¿Cuál es ese consejo profesional que compartes generosamente porque cambió tu propia trayectoria?
Sus respuestas hablan menos de fórmulas mágicas y más de decisiones conscientes. De autenticidad cuando el mundo invita a encajar. De paciencia cuando parece que todos avanzan más rápido. De valentía para aceptar una oportunidad antes de sentirse completamente preparada. Y, sobre todo, de entender que el verdadero liderazgo no siempre comienza con un cargo.
Estas son ocho lecciones que vale la pena compartir con nuestras Latinas RealEs.
1. No pierdas tu autenticidad para encajar
Gran parte de los consejos profesionales se concentra en cómo presentarnos de una manera que responda a las expectativas de los demás. Pero la psicóloga Tessa West, profesora de Psicología en la Universidad de Nueva York (NYU) y autora de Jerks at Work, advierte que esa estrategia puede tener un costo demasiado alto.
“A muchas personas les aconsejan presentarse de cierta manera, enfatizar algunas cosas más que otras, en un esfuerzo por darle al mundo lo que quiere ver”, explicó West. Sin embargo, su experiencia le ha enseñado que, incluso cuando esa estrategia pueda parecer acertada, no vale la pena si exige suprimir quién eres realmente o convertirte en alguien que no eres.
La reflexión es clara: una estrategia de posicionamiento puede abrir una puerta en el corto plazo. Pero el éxito sostenible consiste en construir una carrera que realmente tenga espacio para la persona que somos.
Porque avanzar hacia una meta que no queremos vivir también puede ser una forma de perdernos en el camino.
2. Juega a largo plazo
En un mundo que celebra los éxitos rápidos y las historias de ascenso aparentemente instantáneo, la paciencia puede parecer una virtud pasada de moda. Para Dorie Clark, autora de éxito editorial y profesora de educación ejecutiva en Columbia Business School, es precisamente una de las estrategias profesionales más subestimadas.
Su consejo es sencillo: sé estratégicamente paciente.
Eso, aclara Clark, no significa quedarse esperando a que las cosas ocurran ni adoptar una actitud pasiva. Significa reconocer que el trabajo importante requiere tiempo y que muchas personas abandonan demasiado pronto.
La clave está en mantener el movimiento. Establecer metas medibles, crear sistemas y buscar personas que nos ayuden a mantener la responsabilidad y el enfoque puede hacer la diferencia entre una buena intención y un proceso sostenido.
A veces no necesitamos correr más rápido. Necesitamos tener la claridad suficiente para no abandonar el camino correcto antes de tiempo.
3. Di que sí antes de sentirte completamente preparada
¿Cuántas oportunidades dejamos pasar porque sentimos que todavía no estamos listas?
Para Soni Basi, vicepresidenta ejecutiva y directora de Recursos Humanos de Incyte, algunas de las oportunidades más importantes de su carrera llegaron precisamente antes de que ella sintiera que estaba completamente preparada.
“Cuando alguien te ofrece una oportunidad, tómala, incluso si dudas de ti misma”, aconseja Basi.
Su reflexión parte de una realidad que muchas profesionales conocen: en ocasiones, otras personas pueden ver nuestro potencial antes de que nosotras mismas seamos capaces de reconocerlo. Y si alguien nos está invitando a asumir un nuevo reto, probablemente hay una razón para ello.
Cuando aparezcan los nervios —porque seguramente aparecerán— vale la pena recordar algo fundamental: si te invitaron a estar en esa sala, es porque alguien consideró que tienes algo que aportar.
4. Decide conscientemente dónde inviertes tu energía
El éxito profesional puede exigir mucho. Pero una carrera no ocurre en un espacio separado de la vida.
Kathleen Hogan, vicepresidenta ejecutiva de Microsoft, compartió un consejo que recibió al comienzo de su trayectoria y que transformó su manera de entender tanto el trabajo como la vida personal.
Cuando trabajaba en McKinsey, un líder sénior le dijo: “Tu empresa no te va a querer cuando seas mayor”.
La frase pudo parecer dura. Para Hogan, sin embargo, terminó siendo una llamada de atención.
La llevó a preguntarse dónde quería invertir su mejor energía cada día, y no dejar esas decisiones para un futuro indefinido. “Las cosas que más importan —la familia, las relaciones y una vida más allá del trabajo— no prosperan con lo que nos sobra”, explicó.
Ser intencional con las prioridades, lejos de limitar su carrera, le permitió avanzar sin la sensación de haber sacrificado lo esencial.
Es una lección especialmente relevante en una época en la que hablar de éxito también debería incluir la pregunta: ¿qué tipo de vida queremos construir mientras perseguimos nuestros sueños?
5. El liderazgo comienza mucho antes de recibir el título
Para Ami Gopalan, directora de servicios clínicos y editoriales de Precision AQ, el liderazgo no empieza el día en que alguien nos entrega una tarjeta con un nuevo cargo.
“El liderazgo no está definido por un título. Está definido por lo que haces”, sostiene Gopalan.
Cada día ofrece oportunidades para dar un paso al frente, aportar valor e influir positivamente en otras personas, sin importar el puesto que ocupemos.
Son precisamente esos pequeños momentos —una iniciativa, una conversación, una solución, una mano tendida— los que comienzan a construir nuestra capacidad de influencia.
Esperar un título para empezar a liderar puede ser una de las mayores oportunidades perdidas de una carrera.
6. A veces, el movimiento más poderoso es escuchar
Kimberly Storin, directora de Marketing de Zoom, recibió al comienzo de su carrera una crítica difícil de escuchar: “Eres la persona más inteligente de la sala, pero te aseguras de que todos lo sepan”.
Después de años en consultoría, donde tener la respuesta rápidamente era una cualidad valorada, ese comentario la llevó a replantearse su manera de relacionarse con su equipo.
Entonces se impuso una regla: ser la segunda persona en hablar. A veces, la última. Y, ocasionalmente, no hablar en absoluto.
Lo que inicialmente resultó incómodo terminó transformando la dinámica de su equipo. En lugar de que todos esperaran sus ideas, las personas comenzaron a pensar con mayor independencia y a participar más activamente.
“Tu valor ya no se mide por la rapidez con la que das una respuesta”, señala Storin. “Se mide por lo bien que creas las condiciones para que otros puedan pensar”.
Es una poderosa redefinición del liderazgo: no se trata siempre de ser quien tiene la mejor respuesta, sino de crear el espacio para que aparezcan las mejores respuestas.
7. Construye tu propio consejo de asesores
La mentoría no tiene que depender de una sola persona.
Ayumi Nakajima, directora sénior de Pinterest, propone pensar en nuestra red de apoyo profesional de una manera diferente: construir nuestro propio “consejo de asesores”.
La idea es acercarse a personas que respetamos y admiramos, ya sean líderes, colegas o aliados que poseen alguna experiencia, habilidad o perspectiva que aspiramos a desarrollar.
No todas las personas tienen que cumplir el mismo papel. Una puede ayudarnos a ver una oportunidad desde otra perspectiva. Otra puede enseñarnos con su experiencia. Otra puede hacernos las preguntas difíciles que necesitamos escuchar.
A lo largo de una carrera, estas relaciones suelen convertirse en una de las fuentes más valiosas de orientación y perspectiva.
8. Tu perspectiva merece estar en la sala
Finalmente, Katie Carroll, directora de programas globales de creadores y comunidad de LinkedIn, recuerda una verdad que muchas veces olvidamos cuando entramos a una reunión rodeadas de personas con más experiencia, cargos más altos o trayectorias aparentemente más impresionantes.
Eres experta en tu propio campo.
“Todos en la sala están hablando desde su área de experiencia, no desde la tuya”, señala Carroll. “Tu perspectiva es valiosa; de lo contrario, no estarías allí”.
Ese cambio de mentalidad puede transformar la manera en que participamos en una reunión, compartimos una idea o defendemos nuestro trabajo.
No se trata de saberlo todo. Nadie lo sabe. Se trata de reconocer que nuestra experiencia, nuestra mirada y nuestro recorrido también contienen conocimiento que puede enriquecer una conversación.
Crecer también es compartir
Vistas en conjunto, estas ocho lecciones reflejan el espíritu de “Give To Gain”: el crecimiento profesional no consiste únicamente en lo que logramos obtener.
También tiene que ver con lo que compartimos.
Con el consejo que damos a alguien que viene detrás. Con la oportunidad que ofrecemos a una persona que todavía duda de sí misma. Con el espacio que creamos para que otra voz sea escuchada. Con la experiencia que dejamos como un puente en lugar de guardarla como un privilegio.
Tal vez esa sea una de las formas más generosas de entender el éxito: llegar más lejos sin cerrar la puerta detrás de nosotras.
Y entonces queda una pregunta, la misma que inspiró estas reflexiones de mujeres líderes de distintas industrias:
¿Qué vas a dar para crecer?
Fuente y atribuciones
Artículo basado en las reflexiones y declaraciones de Tessa West, profesora de Psicología de NYU y autora de Jerks at Work; Dorie Clark, autora y profesora de educación ejecutiva en Columbia Business School; Soni Basi, vicepresidenta ejecutiva y directora de Recursos Humanos de Incyte; Kathleen Hogan, vicepresidenta ejecutiva de Microsoft; Ami Gopalan, directora de servicios clínicos y editoriales de Precision AQ; Kimberly Storin, directora de Marketing de Zoom; Ayumi Nakajima, directora sénior de Pinterest; y Katie Carroll, directora de programas globales de creadores y comunidad de LinkedIn, recogidas en el artículo original “The Best Career Advice Women Leaders ‘Give To Gain’ In 2026”.





