Hay gestos que uno adopta casi por curiosidad. Los ves en redes, los escuchas en una conversación y piensas: “probemos”. Así ocurre muchas veces con los tratamientos pre-champú. Pero lo que sorprende no es la promesa, sino el resultado: un cabello que se siente distinto incluso antes de salir de la ducha.
En los últimos años, el cuidado capilar ha vivido una auténtica evolución. Inspirado por el mundo del skincare, surge el concepto de skinificación, una corriente que propone tratar el cabello con el mismo nivel de atención, diagnóstico y ritual que la piel. El resultado: rutinas más conscientes, más efectivas y profundamente transformadoras.
Conocer tu cabello: el primer paso
Entender cómo es tu cabello y qué necesita no es opcional, es esencial. La exposición frecuente a tintes, mechas, decoloraciones, calor y agentes externos debilita la fibra capilar y compromete su salud. En ese contexto, el pre-champú se convierte en un aliado estratégico para reparar, proteger y devolver calidad al cabello.
Estos tratamientos pueden encontrarse en distintos formatos —sérum, aceite o mascarilla— y están diseñados para actuar antes del lavado, preparando la fibra capilar para recibir mejor los beneficios del champú y los tratamientos posteriores.
¿Qué es exactamente un tratamiento pre-champú?
Los tratamientos pre-champú se consideran un cuidado profundo. Según explica Wilma Sortino, responsable de salud capilar de Llongueras, su función principal es aportar un aspecto saludable y mejorar notablemente la manejabilidad del cabello.
Gracias a sus nutrientes, estos productos:
- Nutren la fibra capilar en profundidad
- Restauran el nivel de hidratación
- Protegen frente a agentes externos como la cal del agua, el calor de secadores y planchas
Desde Alfaparf Milano señalan que se aplican sobre el cabello seco o ligeramente húmedo antes del lavado. Actúan como una capa protectora que ayuda a conservar la hidratación y los nutrientes, facilitando el peinado y mejorando el comportamiento del cabello. Además, contribuyen a limpiar el cuero cabelludo al eliminar residuos de productos y acumulación de grasa.
En cuanto a la textura, puede ser similar a la de una mascarilla, aunque generalmente más fluida, lo que facilita su distribución en toda la fibra capilar. Existen también pre-champús específicos para el cuero cabelludo graso, con acción purificante, que ayudan a liberar impurezas y toxinas; estos suelen presentarse en formato hidrogel.
¿Cada cuánto y en qué momentos usarlos?
El pre-champú no está pensado para el uso diario. Su función es más estratégica. Desde Llongueras explican que es especialmente útil cuando el cabello se muestra frágil, quebradizo, con exceso de enredos, saturado de químicos o con pérdida de flexibilidad. En algunos casos, incluso ayuda a prolongar la intensidad del color.
Alfaparf Milano recomienda utilizarlos una o dos veces por semana, ajustando la frecuencia según el tipo de cabello y sus necesidades. Son particularmente beneficiosos en cabellos secos, rizados, teñidos o dañados, y resultan muy recomendables antes de exposiciones intensas al sol, al cloro o al agua salada, como medida preventiva.
Un punto clave es el diagnóstico profesional. El especialista es quien puede recomendar el tratamiento adecuado, tanto para uso en salón como para el cuidado en casa. También es importante respetar los tiempos de exposición, que suelen oscilar entre 10 y 15 minutos, aunque algunas fórmulas actúan en menos tiempo. En cabellos finos o grasos, se aconseja optar por texturas ligeras y reducir la frecuencia para evitar un exceso de hidratación.
¿Son aptos para todo tipo de cabello?
Sí, siempre que se elija el tratamiento correcto. Desde Llongueras subrayan que no todos los pre-champús cumplen la misma función: algunos están formulados para regenerar la fibra, otros para purificar en profundidad.
Alfaparf Milano añade que los beneficios dependen directamente de la fórmula y sus ingredientes. Los cabellos secos, dañados o rizados suelen obtener mayores resultados, mientras que los cabellos finos o grasos deben buscar opciones ligeras que no dejen residuos ni sensación de peso.
Activos que marcan la diferencia
La formulación es clave. En Llongueras apuestan por ingredientes de origen natural como aceites orgánicos y mantequillas naturales, además de activos de alto valor cosmético como caviar, Edelweiss, arcillas, carbón activo, microalgas, fitoblastos o aceite de argán, todos con efectos regenerantes.
Desde Alfaparf Milano destacan también el argán, junto con el coco y la jojoba, que nutren y suavizan el cabello reduciendo el frizz. La manteca de karité aporta hidratación profunda en cabellos secos o dañados, mientras que extractos botánicos como aloe vera y camomila calman el cuero cabelludo. Las proteínas, como la queratina, fortalecen la fibra y ayudan a prevenir la rotura. A esto se suman los ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6, fundamentales para retener la hidratación y mejorar la elasticidad capilar.
Un gesto pequeño, un cambio profundo
Incorporar un tratamiento pre-champú no es sumar un paso más por sumar. Es entender que el cuidado del cabello empieza antes del lavado. Cuando el ritual es el correcto, los resultados no solo se ven: se sienten. Y ahí es donde la rutina deja de ser automática para convertirse en una verdadera experiencia de cuidado consciente.








