Durante décadas, la conversación sobre la pérdida de peso se ha reducido a una fórmula aparentemente sencilla: comer menos, hacer más ejercicio y tener suficiente disciplina para sostener el proceso. Sin embargo, esa visión ha demostrado ser insuficiente para millones de personas que, pese a sus esfuerzos, no consiguen resultados duraderos.
Hoy la medicina entiende que el sobrepeso y la obesidad son condiciones mucho más complejas. El metabolismo, las hormonas, la genética, el estrés, la calidad del sueño, la salud mental y el entorno social influyen de manera determinante en la capacidad del cuerpo para ganar o perder peso.
En especial para las mujeres, comprender estos factores resulta fundamental, ya que las distintas etapas hormonales de la vida modifican continuamente el funcionamiento del organismo.
El Dr. Luis Dorado, médico cirujano, especialista en Nutrición Clínica y Manejo Integral de la Obesidad, con más de 15 años de experiencia en el tratamiento de enfermedades metabólicas, y fundador de la Clínica Medicina Metabólica y creador del podcast La Salud Nos Hará Libres profundiza en este tema y nos ilustra sobre el manejo de la situación.
El metabolismo femenino cambia durante toda la vida
Según explica el Dr. Dorado, en entrevista con la revista Glamour México, el metabolismo de una mujer no permanece estable. Evoluciona junto con sus cambios hormonales.
«Si entendemos que la mujer tiene diferentes etapas de vida, veremos que el rol de las hormonas y el metabolismo van de la mano.»
Desde la pubertad aparecen modificaciones hormonales que pueden influir en el peso corporal. Enfermedades como el síndrome de ovario poliquístico, la endometriosis, la miomatosis uterina o las alteraciones del ciclo menstrual suelen estar relacionadas con desequilibrios hormonales que también afectan el metabolismo.
El especialista señala que muchas mujeres experimentan un aumento del apetito antes del periodo menstrual. En algunos casos, esto puede estar asociado con alteraciones hormonales o deficiencias nutricionales, y no únicamente con malos hábitos alimenticios.
Cuando estos factores no se identifican correctamente, suele aparecer un círculo de frustración: la persona intenta cuidar su alimentación, siente más hambre, no observa resultados y termina abandonando el proceso.
Además, etapas como el embarazo, los tratamientos de fertilidad, la premenopausia, la menopausia y el climaterio continúan modificando el metabolismo y la masa muscular, lo que explica por qué el control del peso puede hacerse más difícil con el paso de los años.
No todas las mujeres necesitan el mismo tratamiento
Uno de los principales errores, advierte el Dr. Dorado, consiste en aplicar la misma estrategia a todas las pacientes. «Debemos centrarnos en la persona. Cada caso es distinto.»
Dormir pocas horas, por ejemplo, incrementa los niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés que puede alterar el ciclo menstrual, el estado de ánimo y el metabolismo.
A esto se suman factores cotidianos como la presión laboral, la ansiedad, las responsabilidades familiares o la dificultad para mantener hábitos saludables.
Por eso, explica el especialista, la medicina moderna ha comenzado a enfocarse en la llamada medicina del estilo de vida, que no solo busca indicar cambios de alimentación o ejercicio, sino comprender por qué una persona no logra sostenerlos.
También existen causas físicas que muchas veces pasan inadvertidas.
Una mujer con deficiencia de hierro puede sentirse agotada permanentemente, reduciendo su capacidad para realizar actividad física. Otras pacientes presentan alteraciones hormonales que disminuyen sus niveles de energía, dificultando cualquier intento de pérdida de peso.
La obesidad no siempre comienza en el plato
El Dr. Dorado insiste en que limitar el tratamiento únicamente a las calorías es un error.
Su enfoque consiste en encontrar la causa que originó el problema.
«Si yo no encuentro la causa de la obesidad, no la estoy tratando y estoy condenado a repetir un círculo vicioso.»
Según explica, una persona puede perder varios kilos mediante medicamentos o tratamientos específicos, pero recuperar el peso pocos meses después si nunca se abordó el origen del problema.
En algunos casos la causa será hormonal o metabólica; en otros, psicológica o emocional.
Por ello, el entorno familiar, la relación de pareja, el estrés laboral y la salud mental también forman parte del diagnóstico.
El mensaje que libera a muchas pacientes
Quizá una de las afirmaciones más importantes del Dr. Dorado es que la obesidad no debe entenderse como un problema de falta de voluntad.
«Siempre trato de darle a entender a mis pacientes que la obesidad no es su culpa. La obesidad no es falta de fuerza de voluntad ni disciplinaria; es una enfermedad compleja con múltiples orígenes.»
Comprender esta realidad, afirma, suele representar un enorme alivio para quienes durante años han cargado con sentimientos de culpa, frustración y baja autoestima por no lograr mantener una pérdida de peso sostenida.
¿Cuándo debemos prestar atención a nuestra salud metabólica?
El especialista recomienda acudir al médico tan pronto aparezcan cambios que no parezcan normales y no esperar a que los síntomas se agraven.
Entre las principales señales de alerta menciona:
- Cambios en la menstruación.
- Aparición de acné persistente.
- Incremento del vello corporal.
- Alteraciones en la piel.
- Aumento inusual del apetito.
- Incremento de peso sin una causa evidente.
Además, enfatiza la importancia del seguimiento ginecológico desde edades tempranas, ya que muchas alteraciones hormonales pueden detectarse oportunamente y evitar complicaciones metabólicas futuras.
El verdadero objetivo no es pesar menos, sino recuperar la salud
La ciencia está transformando la forma de entender la obesidad. Cada vez existe mayor evidencia de que el éxito de un tratamiento no depende exclusivamente de la disciplina, sino de identificar las causas que están alterando el funcionamiento del organismo.
El mensaje del Dr. Luis Dorado es claro: antes de juzgar el cuerpo, es necesario comprenderlo.
Porque perder peso puede ser una consecuencia de recuperar el equilibrio metabólico, hormonal y emocional, pero nunca debería ser el único objetivo. La verdadera meta es construir una salud sostenible que permita vivir con mayor bienestar y calidad de vida.